Por segunda vez me estoy leyendo Inteligencia emocional, de Daniel Goleman. Hace algunos años que lo leí por primera vez y ahora al releerlo me doy cuenta de que debo de haber aplicado parte de lo que pude retener en su momento a mi vida diaria. Al empezar a leerlo ahora de nuevo pensé que no iba a recordar su contenido y en realidad es cierto en gran medida, no me está ocurriendo como otras veces cuando las frases me suenan literalmente al volver a releer un texto, pero sí me resultan muy cercanos los conceptos que en él se proponen.
Menos mal que afortunadamente hay personas que se esfuerzan en desarrollar ciertas habilidades emocionales que, unidas a su bagaje cultural (a su inteligencia mayor o menor), hacen posible que las relaciones humanas sean gratas en vez d ingratas, fáciles en vez de difíciles, agradables en vez de desagradables, ...
Muchas más cosas se pueden decir de esas habilidades, para muestra ese libro o la vida misma para quien quiera pensar en ello. Por mi parte tan sólo este apunte...
12 marzo 2005
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